Broker altruista: una historia de ficción

Erase una vez un chico de 31 años llamado Antonio. Este chico no era de los más brillantes de su clase, más bien de los normalitos. Gustaba de ayudar a los demás e incluso hizo sus intentos de entrar en política como concejal de su pueblo.

Antonio estudió en la universidad estatal de su comunidad. Allí hizo la carrera de economista. Una vez finalizada comenzó a trabajar, como todo universitario, realizando tareas administrativas en un banco. Pero no era un banco cualquiera: era el tercer banco más importante de su país y el segundo en volumen de negocio en bolsa.

Antonio, sin ser de los más destacados según sus compañeros, pronto llegó a ser corredor de bolsa. Este trabajo le absorvía casi todo su tiempo y se propuso ser de los mejores. Tanto persiguió su propósito que hizo que su empresa ganase 55 Millones de Euros en un año.

- “No está mal para un cuasi don nadie” se decía a si mismo Antonio. “Seguro que me dan pronto una prima de al menos el triple de lo que cobro”

Antonio comenzó a hacer lo que hacían sus compañeros/as en el trabajo. Ha inventarse empresas ficticias que equilibraran sus apuestas bursátiles. Todo iba genial pues el banco para el que trabajaba ganaba bastante dinero con sus operaciones. Así que hacían la vista gorda con sus “pequeñas travesuras” al superar la cantidad de dinero que tenía autorizada negociar en bolsa.

Pero llegó algo inesperado. Su banco se vió arrastrado por las pérdidas bursátiles de las empresas fabricantes de condones de otro país. Su banco había dado muchos créditos a empresas que se habían instalado en ese mercado atraídos por precios que cada año subían un 20%. Este crecimiento era aceptado por los gobiernos pese a ser un producto “necesario” para el control de natalidad y reconocido como derecho en la mayoría de las constituciones de los países democráticos.

Entonces su banco, ese al que había hecho ganar 55 millones de Euros en un año y que ni siquiera le había compensado con una prima, vió la oportunidad de tapar ese agujero financiero proveniente de las empresas de condones acusándolo de fraude. En la reunión de su máximo órgano de dirección se dijeron cosas como:

- Debemos buscar un empleado que no sea de los mejores pero tampoco de los peores para que las autoridades no noten nuestra mentira.
- Conozco a un chico joven, de unos 31 años. Se llama Antonio. Es uno de nuestros brokers normalitos. Tan sólo nos hizo ganar 55 millones de Euros el año pasado.
- Yo también lo conozco – dijo otro director – Además en su curriculum indica que tiene algún conocimiento de informática. Sabeis que eso siempre vende en la prensa. Lo podemos tachar de “hacker”. Como nadie sabe realmente lo que es eso, todos lo darán por cierto.
- Así, es. Esa es una buena explicación para justificar que no nos dimos cuenta durante estos tres años que ha estado operando.
- Bueno, entonces la decisión está tomada. Antonio será nuestra “cabeza a cortar” para tapar las pérdidas que tenemos. Este lunes haremos caer las bolsas y así mataremos dos pájaros de un tiro: venderemos algunas acciones basura, aunque sea a la baja y así será como diremos que nos dimos cuenta del fraude de Antonio. ¿Qué les parece la cantidad de 55.000 millones de Euros?
- Es tan exajerada que la prensa tendrá orgasmos cuando la oigan – toda la sala rió a carcajadas.
- Sólo hay una cosa que nadie entenderá – dijo uno de los presentes
- ¿El qué? – preguntó el director general
- Que Antonio no sea rico con todo lo que diremos que ha invertido en bolsa
- Eso no debe preocuparte – contestó el director general – Haremos uso de nuestro poder de presión con los periódicos y sus créditos para que… le den poca importancia a ese dato. También haremos lo mismo con los políticos y el dinero que hemos dado a sus campañas.

Así que dijeron:
- Antonio ha abusado de nuestra confianza haciéndonos perder 4.900 millones de Euros. Pero esas pérdidas hubiesen sido de 55.000 millones de euros si no nos hubiésemos dado cuenta a tiempo. Además las pérdidas en bolsas de este pasado lunes fueron debido a que este empleado había puesto en marcha esta gran cantidad de dinero en los mercados bursátiles.
Antonio es un chico retraído, experto en informática como pueden ver en su curriculum. Ha “hackeado” nuestro sistema informático y utilizado las claves de sus compañeros para realizar su propósito.

Y así fue cómo un “chico normalito” de un pueblo de apenas 8.700 habitantes se tornó de la noche a la mañana en el hombre que había jugado en bolsa 55.000 millones de Euros… hizo ganar 55 millones a su empesa en un año… creó unas pérdidas de 4.900 millones de euros… y no se enriqueció con sus operaciones. Pero claro, esto último no es un dato relevante.

– FIN –

Esta es una historia de ficción. Cualquier parecido con la realidad es sólo mera coincidencia. Esta historia no está basada en hechos reales. Y sobre todo, no tienen nada que ver con las siguientes noticias aparecidas en la prensa: Noticia 1, Noticia 2, Noticia 3, Noticia 4, ni ninguna otra parecedida ni relacionada con el mismo asunto. Esto último quiero que quede bien claro. Todo esta historia sólo ha salido de mi imaginación.

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